Lo fascinante de la abstración - desde sus comienzos en nuestro siglo con Malevich, Mondrian, Kandinsky Arp, Brancusi, Gorky hasta las miradas de los grandes de las décadas del 50, 60 Y 70, como Pollock, Rothko, De kooning Hofmann, Newman, Stiff, Tobey, Gottlieb, Motherwell y Noguchi, hasta la contemporaniedad postmoderna de Judd, Flavin, Serra, Hesse, Horn Y González Torres - es que, por más que creamos que ya lo hemos visto todo, siempre existe la posibilidad de la sorpresa, de una inesperada Epifanía de un nuevo vuelo.
Nos visita la reconocida pintora norteamericana Joan Thorne y nos presenta una poderosa muestra de sus"viajes" - como el de Ulises a la vuelta de la Guerra de Troya y de Leopold Bloom por su Dublin - como pintora abstracta con una propuesta estética seria y consecuente.
Estamos ante la obra de una artista que ha logrado construir un nuevo tipo de graffiti donde nosotros, los lectores de siempre, tenemos que construir lo que pudiera ser un maravilloso poem (o anti-poem) sobre el. tipo de vida que nos ha tocado vivir durante la segunda mitad de este precioso, y terrible siglo XX.
Sus composiciones-tan llenas de color, con tantos ritmos internos interesantes-pueden ser vistas como atrevidos pero seductores acercamientos tanto las profundidades de un subconsciente rico donde batallan Eros y Tanatos como a los constantes carnavales y vacíos que nos rodean siempre.
Nos vamos a ver en las pinturas de Joan Thorne porque por en enormes casualidades de este fenomenal juego al que le llamamos vida éstas son muy caribeñas. En sus composiciones están presences Lis pasiones, los ritmos, las tensiones, la poesía y los vuelos que nos definen como herederos de este increíble mundo que Colón confundiera con el paraíso y que ahora ha quedado definido con el concepto carpa de lo real maravilloso.
Las pinturas de loan Thorne son a la vez calculadas y azarozas explosiones dentro de un expresionismo abstracto muy particular y logran que aceptemos una generosa invitación tanto a la sensualidad más básica comon a una espiritualidad enormemente atractiva.
Las, composiciones de Joan Thorne son raras pero conmovedoras sinfonías postmodernas donde el color, el ritmo y las ganas - esas ganas que nos hacen ser lo que debiéramos ser - se abrazan para lograr un baile ancestral y contemporáneo a la vez.